Navidad en Villa Bella Estança
¡Feliz año 2021! Hoy estrenamos blog en este nuevo año, y lo hacemos con un post muy especial para la ocasión. Os contamos anécdotas que nos hayan pasado celebrando estas fechas en Villa Bella Estança.


Como sabéis de otros posts, esta casa forma parte de nuestra familia des de los años 50. Primero fue de los tíos de mi padre, y no fue hasta el año 1994 que empezamos a ir nosotros: mis padres y yo, y posteriormente mi hermano. Disfrutábamos sobre todo la casa en los meses de verano, pero poco a poco empezamos también a celebrar la Navidad. Es una casa grande, amplia, donde mucha gente puede estar de manera cómoda, por lo que la hace ideal para hacer grandes cenas y disfrutar de estas fechas.
Aunque estemos en Cataluña y no aquí no sea tradición de todas las famílias la celebración de la noche del 24 de diciembre y la llegada de Papá Noel, como mi madre es uruguaya, en nuestra casa esta fecha es muy importante. Es por eso que la Nochebuena siempre es el encuentro familiar más importante.
Cuando la casa aun estaba llena de criaturas, entre mis primos, mi hermano y yo, la dinámica de esa noche era la siguiente: nosotros, los más pequeños, cenábamos a las 20:30h y al terminar, hacíamos el Tió de Nadal. La alegría y la magia empezaban en ese momento. Regalos pequeños, pero de importante valor, salían de bajo la manta que tapaba al tronco, y cantando y picando con los bastones, empezaba oficialmente la Nochebuena en casa.

Como teníamos los juguetes que nos había regalado el Tió, a menudo colores, cuadernos de dibujo, libretas y parecidos, los más pequeños nos podíamos distraer con facilidad mientras los adultos disfrutaban de su cena con tranquilidad. Entonces, cuando el reloj marcaba las 00:00h, todos nos levantábamos de la mesa y gritábamos el “¡Feliz Navidad!”. Nos abrazábamos todos con todos y tocaba brindar y esperar. ¿Esperar a quién? A Papá Noel y sus regalos. Nosotros, los pequeños, nos empezábamos a impacientar. Salíamos al jardín para ver si veíamos algún recorrido del trineo, alguna estrella fugaz o alguna pista de que Papá Noel estaba por Castelldefels ya. Y aquí era cuando los adultos se ponían creativos.
Hubo un año que había una escalera grande de madera apoyada hacia el balcón del primer piso, y los regalos estaban en la terraza. También había años que los abuelos juraban haber oído un ruido y subíamos todos al piso de arriba para ver si ya había venido, y efectivamente, nos encontrábamos una cama cubierta de regalos.
Pero el año más impresionante fue cuando yo tenía 10 años, y ya sabía cuál era la verdad de Papá Noel, pero incluso así, volví a creer por un rato que la magia seguía existiendo.

Eran las 12 pasadas, ya era día 25, y todos estábamos en la planta baja, charlando, jugando y riendo, y de repente, una voz grave, y con un volumen muy alto, gritó: Feliz Navidad para todos!!! Nos quedamos de piedra. ¿Era Papá Noel? Yo sabía que eso no podía ser, pero mis primos pequeños y mi hermano, alucinaron. Pero no solo ellos. Los adultos también se quedaron petrificados. ¿Cómo podía ser? Ese año no subimos la escalera con tanta rapidez para comprobar si había venido Papá Noel. teníamos todos un poco de miedo. ¿Quién había sido esa voz?
Cuando finalmente fuimos a ver, nos encontramos la cama de la habitación suite llena de regalos de todas la medidas y tamaños. Empezamos la tradicional cadena humana para bajar entre todos los regalos al comedor y poder abrirlos allí. Un año más, nos había traído todo lo que habíamos pedido. Pero supongo que os estáis preguntando quién era esa voz, ¿no?
Bien, mis padres se habían puesto creativos.
Decidieron grabar la voz de mi padre diciendo “Feliz Navidad para todos” y la distorsionaron en un casete, al final de la cinta de dos horas, en un aparato de música puesto arriba de todo de la escalera, con el volumen al máximo. Le dieron al play cuando habíamos terminado con el Tió y se pusieron a cenar. Nadie más sabía de esta sorpresa, y fue por eso, que en el momento en que la voz resonó por toda la casa, la cara de toda la familia fue de absoluta alucinación. De hecho, ni siquiera mis padres sabían exactamente cuando sonaría.

Aun ahora, cuando recordamos esto y lo comentamos, se nos pone la piel de gallina. Mis abuelos nos confesaron que ellos pensaron que había entrado un ladrón por la parte de arriba, y por eso se habían asustado.
Esta anécdota es la más divertida, mágica y sorprendente que tenemos de los días de navidad en Villa Bella Estança, pero no la única. Hemos disfrutado de muchas Nochebuenas, de montar el árbol y el pesebre, de encontrar el Tió escondido entre los troncos de leña durante el Puente de la Purísima, de decorar la puerta, de poner la mesa y abrir regalos, hemos comido sopa de Galets deliciosa, y gambas y pato, y turrones y barquillos, hemos estrenado bicicletas y patines que Papá Noel nos había regalado por el Paseo Marítimo la mañana del día 25, hemos dejado zapatillas preparadas para los Reyes Magos la noche del 5 al 6 de enero, hemos inaugurado años y comido las 12 uvas muchas noches de Fin de Año, hemos visto películas para hacer la digestión de tanta comida y tan buena, y hemos hecho grandes partidas de juegos de mesa mientras picábamos turrones o Roscón de Reyes.



Esta casa es un regalo de Navidad cada año. Poderla disfrutar también durante el invierno es un placer, y que esté acondicionada para que todos los días del año, con todas las temperaturas y haga el tiempo que haga se esté a gusto es de las mejores cosas de la vida en nuestra familia.
Espero que estas anécdotas te hayan sacado una sonrisa y que las fotos, y saber que Villa Bella Estança es ideal en cualquier época del año, te animen a reservar para pasar unos días fantásticos aquí.
Que el 2021 nos traiga días de desconexión para conectar con lo que más nos importa: la familia y estar bien.

¡Feliz Año Nuevo!
Alba Josa Levratto, 3 de enero de 2021



